A los doce o trece años de edad, Spielberg ya sabía que quería ser director de cine. Su vida cambió a los diecisiete años, la tarde en que participó en una visita turística a los estudios de la Universal. La visita no pasó por los platos de rodaje, donde se desarrolla la verdadera actividad, de modo que Spielberg, teniendo en mente su objetivo, pasó a la acción y se apartó del grupo para observar a escondidas la filmación de una película. La aventura acabó en un cara a cara con el jefe del departamento de montaje de la Universal; la conversación duró una hora y su interlocutor mostró un vago interés por las actividades fílmicas de Spielberg.
Al día siguiente se puso un traje, se llevó el maletín de su padre (que no contenía más que un bocadillo y dos barras de caramelo) y se metió en los estudios como si formase parte del personal, pasando por delante de los guardias con la mayor naturalidad desde el primer día. Luego se hizo con una camioneta abandonada y le colocó un rótulo —«Steven Spielberg, director»— hecho con letras adhesivas. De esta manera pasó todo el verano visitando a directores, guionistas y montadores, moviéndose cerca de las fronteras del mundo en que deseaba entrar, mientras aprovechaba para observar y desarrollar su sentido de lo que da eficacia a una película.
Por último, a los veinte años de edad, y convertido ya en un asiduo de los estudios, Steven presentó a la Universal una película que había conseguido llevar a cabo y obtuvo un contrato de siete años para dirigir una serie de televisión.
Este es un ejemplo de una persona proactiva y proviene del libro Poder sin límites de Athony Robbins.
En
el artículo anterior me referí a las estrategias de afrontamiento.
Con esta información pretendo que los lectores podáis aprender unas
herramientas para combatir el estrés y conciliar mejor el trabajo y la familia. Una de estas estrategias que podemos desarrollar y
aprender es el comportamiento proactivo.
El
comportamiento proactivo es definido como “ tomar la iniciativa en
mejorar las circunstancias actuales o crear otras nuevas y los
comportamientos extra-rol, como los esfuerzos para redefinir el
propio rol ”.
Algunos investigadores consideran la proactividad como una
disposición personal relacionada con la personalidad, mientras otros
se centran en factores contextuales, considerando el comportamiento
proactivo en función de señales existentes en el medio. La visión
actual considera el comportamiento proactivo como iniciativa
personal, el cual es un patrón comportamental en el cual el
individuo toma un enfoque activo para trabajar, con lo que va más
allá de los requisitos formales del empleo, mostrando los empleados
proactivos iniciativa personal y estando dirigidos a la acción, a
los objetivos y a los nuevos retos, persistiendo en contra de los
obstáculos.
¿Cómo estimulamos nuestra proactividad?
Mejor ser proactivo que reactivo! Puedes quedarte mirando el premio o ir a buscarlo.
¿Cómo estimulamos nuestra proactividad?
De
acuerdo a Crant hay dos categorías generales de antecedentes y
consecuentes del comportamiento proactivo: contextuales (recursos del
trabajo) e individuales (motivación intrínseca). Parece que ambos
factores están relacionados con trabajos enriquecidos (trabajos en los que disponemos de recursos; jefe, compañeros, normas) y desafiantes
en los cuáles los empleados disponen de numerosos recursos y generan
altos niveles de motivación intrínseca, lo que genera
comportamiento proactivo.
Por tanto, tenemos que rodearnos de algo en lo que nos podamos apoyar (recursos; compañeros, supervisor, familia...) y descubrir qué es lo que disfrutamos por el simple placer de hacerlo y no necesitar una recompensa externa (motivación intrínseca).
¿Y qué beneficios obtengo con mi proactividad?
Aspinwall y Taylor (1997) han argumentado que una de las ventajas del afrontamiento proactivo es que debido a que evita directamente un estresor futuro o minimiza sus efectos, los sentimientos de estress podrían disminuir a su vez. Asimismo, han sido obtenidos resultados que indican que los empleados proactivos de 50-65 años, se sienten con más energía, entusiasmo, inspirados, relajados y satisfechos.
Así que ya sabes, cuando quieras resolver un problema o simplemente mejorar tu vida, ¿qué vas a hacer?¿quedarte sentado o ser proactivo?


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